Un día cualquiera

Un día cualquiera Ana Alejandre Editorial Manuscritos Madrid, 2013, 240 pp. ISBN-13: 978-84-941963-5-5

Un día cualquiera
Ana Alejandre,
Editorial Manuscritos
Madrid, 2013, 240 pp.

(Sinopsis)

La novela transcurre en el tiempo narrativo de 24 horas, en las que las tres generaciones de una misma familia, encarnada en sus cuatro miembros, se ven abocadas a la difícil situación económica que ha provocado el desempleo del padre, ejecutivo de una empresa editorial y en plena cincuentena, que se convierte así en un parado de larga duración.

El recurso narrativo que incardina la novela es la ausencia de la voz del narrador omnisciente que es sustituida por las voces de los cuatro personajes que habitan el mismo espacio de desdicha, y que van contando los sucesos que viven a través de diferentes medios narrativos: cartas, conversaciones telefónicas y presenciales, los propios pensamientos de cada uno de ellos, mensajes electrónicos, lecturas de periódicos y libros, a través de los cuales las noticias del mundo exterior van perfilando el propio universo mental y vital de todos ellos, por lo que en cada apartado, a modo de capítulo, va tomando la voz narradora un personaje distinto que se convierte así en el testigo e hilo conductor de la narración, describiendo lo que va sucediendo en cada momento y las emociones que le despierta, dibujando así el mapa mental y emocional del sujeto narrador

Todos y cada uno de estos apartados narrativos, tiene como cabecera la fecha y hora en la que va transcurriendo la narración, en un tiempo lineal que discurre a lo largo de esas veinticuatro horas que comienzan a primeras horas de la mañana de un lunes y finalizan en la mañana del martes.

El espacio físico y temporal en el que se desenvuelve la acción es, por tanto, un elemento más que coadyuva a que la trama narrativa tenga un ritmo y tensión continua que se acrecienta en algunos momentos en los que la tensión dramática es vivida por cada uno de ellos y relatada de diferente forma según su propia idiosincrasia.

El final deviene así como solución inesperada y sorpresiva que explica, en pocas líneas, muchos de los acontecimientos y situaciones que se producen a lo largo de la novela y pone el punto y final que ofrece el sentido último, como una imagen proyectada, de la propia realidad narrativa.