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Octubre/Diciembre de 2010





Bienvenido, lector


Cuando el otoño está a punta de llegar, con su paleta de ocres, dorados, amarilos y marrones, inundando calles, jardines y campos con la luz grisácea que le roba todo el protagonismo al cielo para concedérselo a la tierra y sus criaturas, en un improvisado enfoque que desdibuja los contornos nítidos del verano ya extinguido, anunciando a las lluvias y brumas próximas, como queriendo borrar con su llegada la luz y el calor que inundaba a la Naturaleza en pleno estío.

Ésta es época de recoger lo sembrado en otras estaciones, pero sobre todo es una preparación paulatina para el invierno y sus fríos y nieves, dando así tiempo a que todo ser viviente se acostumbre, poco a poco, en una larga ceremonia de iniciación, a disfrutar de menos luz y calor y empezar a buscar en los armarios y baúles ropas de abrigo y chubasqueros.

También es la época de olvidarse de las distendidas vacaciones y sus placeres, de la molicie, del descansar a la orilla del mar, o de la montaña; o quizás, de aquellos exóticos paisajes que se han visitado en un viaje fulgurante, repleto de turistas y cámaras de fotos.

Los escolares vuelven a las aulas y los trabajadores a sus respectivos puestos, sintiéndose afortunados los que los tienen, a pesar de la rutina, la desmotivación y la precariedad. El ritmo laboral empieza a coger su pulso normal, así comos las ciudades recobran la cotidianidad fatigosa de atascos interminables y gente malhumorada, presurosa y siempre agobiada por el rejoj y sus ineludibles compromisos que nos recuerdan a todos el inevitable paso del tiempo y la provisionalidad de todo lo que nos gusta, complace, divierte o, simplemente, nos hace olvidar el día a día lleno de problemas, insatisfacción y, en muchos casos, frustraciones irremdiables.

La Naturaleza pierde, así, toda la lentitud que el verano propiciaba, retomando ese ritmo creciente y trepidante de la vida actual en la que los ciudadanos ven pasar veloces los días del calendario en una sucesión interminable en la que ellos se sientem también atrapados, pero sin poder parar el tiempo, ni escapar de la sucesión interminable de los días y sus afanes.

Antes de que empiece el otoño, Entre Lineas, vuelve de nuevo a la web, con nueva apariencia y contenidos añadidos que en esta segunda etapa son los videos que acompañarán siempre cada edición en sus diversas modalidades, además de todo el resto de su contenido que espera, como siempre, tu aceptación y complicidad lectoras.

Gracias por tu interés y tu visita.

Cordialmente.


Ana Alejandre



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